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George S. Bolge

CEO, Museum of Art – DeLand, Florida
Director Emérito
Nova Southeastern Museum of Art,
Fort Lauderdale Florida
Boca Raton Museum of Art, Boca Raton,
Florida,2014.
EE.UU

PREÑADO DE SIGNIFICADO – LA ESCULTURA DE JIMÉNEZ DEREDIA

A principios del siglo XX, la escultura no contaba con un Cézanne en quien apoyarse. Me refiero a que, al iniciarse el siglo, la escultura carecía de una figura comparable a la de Paul Cézanne en la pintura. Recordemos que él, junto con Van Gogh y Gauguin, no sólo fueron los más destacados pioneros de la pintura del nuevo siglo, sino los más legítimos impulsores de su trayectoria.

Juego, 1998, mármol blanco de Grecia, cm 80x60x40 colección privada, San José, Costa Rica.




Germinación, 2004, bronce cm 112x190x110, colección privada, Managua, Nicaragua.

Auguste Rodin, el último de los grandes escultores del siglo XIX, no fue lamentablemente más que eso, un escultor decimonónico cuya influencia en el arte del nuevo siglo sería prácticamente nula. La rebelión contra su filosofía creativa fue de hecho un rasgo común en la mayoría de los escultores innovadores de aquel inicio de siglo.
Para los artistas de aquel momento, el modernismo, en escultura tanto como en pintura, aparecía como un ideal formal que debía seguirse a cualquier costo, o incluso como un vasto almacén de tecnicismos pictóricos que cada uno podía elegir a su antojo según la tarea creativa que estuviera emprendiendo. Este empeño tradicional por la pureza artística y la verdad formal constituye el eje central del costarricense Jiménez Deredia, cuya carrera emerge en el período posterior a la segunda guerra mundial. ya que la búsqueda perfeccionista de la verdad suele verse ligada a nociones de simplicidad, cohesión y, últimamente, de formalismo irreductible, es natural que un creador como éste se sienta intrigado por la forma elemental y primordial de ciertos objetos esféricos provenientes de su tierra natal que proporcionaninspiración para su obra. Deredia reduce la escultura a sus fundamentos: la forma ovoide, la caja, la bola; esa forma elíptica redondeada que asemeja una piedra suavemente desgastada por la corriente de un río; y otras por el estilo. Con estas formas concibe una escultura de gran simplicidad y veracidad, una contribución de peso al vocabulario formal del arte latinoamericano del siglo XXI.
La imaginación creativa de este artista es tan excepcional que su volición parece bastar para dar vida a sus piezas. Pero el arte nunca se crea en el vacío. Toda forma artística, por muy novedosa o excepcional que parezca a primera vista, siempre ha sido precedida e inspirada por otras. En el caso de Deredia, podemos señalar varias fuentes de inspiración: la historia y tradición cultural de su país, las mitologías precolombinas, las formas simples de la naturaleza, el espíritu religioso y artístico de Europa. Emplea todos estos recursos, pero la cualidad esencial de su producción viene dada desde su propio ser interior, de donde emana un concepto creativo de la escultura que no sólo resulta relevante para la actualidad, sino que permanece leal a los propósitos más trascendentales del arte. El artista condensa lo más esencial de su temática en su obra, destilando y compactando cada vez que puede lo complejo dentro de lo simple, convirtiéndose en un gran maestro de la «omisión», al reducir con destreza lo irrelevante a lo relevante.
Aunque su obra pudiera parecer un tanto abstracta, no llega a esto deliberadamente. Si por ejemplo es atraído por la perfección de la forma circular, no es sólo por lo formal, sino también por la misteriosa promesa contenida en el círculo. A pesar de su perfección, si aquél llegase a abrirse algún día, quién sabe lo que podría salir de él.
Esa profunda capacidad de contenerse en lo fundamental de la vida es lo que diferencia la obra de Deredia de la de sus contemporáneos. Piezas suyas que asemejan ensamblajes de «piedras suaves» retienen no obstante una cualidad de «preñez», como si contuvieran la vida, actuando más como semillas que como piedras.

Génesis de Recuerdo Profundo, 2010, mármol, detalle.



Génesis de Capullo, 2000, mármol, detalle, colección privada, Guatemala.


Génesis de Colombia, 2008, mármol, detalle.


La visión esencialista de este escultor contemporáneo es demasiado fácil y al mismo tiempo demasiado difícil de emular. Demasiado fácil porque para imitar su arte basta con poseer algún talento técnico, y demasiado difícil porque su nivel conceptual es tan alto que, si intentásemos copiarlo en un formato tan simple, fracasaríamos y tendríamos que admitir públicamente la escualidez de nuestro talento e imaginación. Se reconoce en Jiménez Deredia a una de las figuras preeminentes del arte latinoamericano del siglo XXI, ciertamente uno de los escultores más influyentes y un visionario con determinación. Aparte de su evidente integridad y dedicación, su trabajo también contiene un asombroso sentido de enfocada armonía, proveniente de la experiencia de una clase de arte que es «todo de una pieza», pues emana de una trayectoria vital centrada en dar forma a sus intuiciones de lo que es eternamente significativo en la vida.


Luna y Sol, 2008, mármol, detalle.

* De George S. Bolge, Preñado de significado. La escultura de Jiménez Deredia, en El Tiempo y el Espacio en la escultura de Jiménez Deredia, curado por Ascaso Gallery, catálogo de la exposición, Synerg Studio Inc, Miami, U.S.A, 2014, pág. 7-9



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